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Archive for the ‘Impresiones’ Category

La vida amable

8 manzanillas, un plato de queso, otro de jamón, carne de cerdo y dos huevos fritos con patatas en una venta de Santa Lucía (Cádiz). Son 50 euros. Redondos.

La culpa es mía por tener cara de australiano. Por esas mismas consumiciones, la pareja con la que estoy sentado no hubiera pagado más de 20. Pero aunque nos quedamos mirando al camarero, que sostenía con profesionalidad un rostro impenetrable, allí no había tabla de precios a la que agarrarse. Así que pagamos y callamos. En realidad, 1100 kilómetros hacia el norte los precios son parecidos, y nunca tuve la esperanza de que me confundieran con los autóctonos.

Vejer de la frontera

No he encontrado una foto, pero desde allí se ve Vejer de la frontera

A dos minutos en coche hacia el este se encuentra La Muela. Según nos explican Sara y Antonello, allí no hay licencia de construcción que valga. Si quieres una casa, lo único que necesitas son ladrillos. Esperas al verano, que tiene un clima más agradecido, y los vas amontonando unos encima de los otros. De vez en cuando vendrá la pareja de la guardia civil y hará una pausa en el camino: “Buen trabajo, ese muro no va a haber quien lo tire”. Seguramente fueron juntos al colegio.

Haber nacido allí te da carta libre para irte hasta el final del pueblo, comprar un pequeño terrenito que nadie aprovecha, contratar los servicios de un zahorí, e instalarte una bomba que traerá a los grifos un agua que nunca conocerá el cloro. Si no fuera por la explotación incontrolada de los acuíferos y la inexistencia de un plan de urbanización que proteja los espacios naturales, esta estrategia constructiva hubiera salvado al país de la crisis y a los compradores de vivienda de pagar precios artificiales por un bien que es un derecho constitucional. Pero voy a intentar no mosquearme. El caso es que el pueblo crece de esa manera, como un tejido orgánico que se extiende a los lados de un par de caminos rudimentariamente asfaltados.

Sara y Antonello alquilaron por 350 euros una de esas casas, repararon los destrozos de los anteriores inquilinos – un matrimonio enganchado a la cocaína con tres hijos – y desde entonces se dedican al amor de sol a sol. La vecina suele ofrecerles de vez en cuando unos huevos que sus gallinas ponen de más, y en la carnicería no hay nada que necesite un transporte de más de 15 kilómetros. Ayer mataron un cochino y tienes morcilla. Por la tarde habrá lomo y costillas. El mayor problema es encontrar un trabajo en una zona donde el desempleo alcanza el 30%, pero siempre surge alguna cosa y piensan en alguna opción de autoempleo mientras cuidan los aloe vera, el naranjo, y entierran un par de plantas de albahaca.

Pregunté, pero ahora mismo no alquilan nada por los alrededores.

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